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lunes

Una violación en los 60, según Saer (¿y hoy?)

 ¿Te acordabas, o sabías, cómo podía vivir  una mujer ser violada en los años 60? Juan José Saer lo cuenta muy ilustrativamente en su novela La vuelta completa (1966). 
En la novela vemos a Pancho Expósito, un joven profesor de literatura que no encuentra sentido a su existencia, que es incapaz de amar y que vive con sus padres, con sus amigos y con su novia Dora, unos vínculos de desapego, formales y distantes. También  lleva adelante su trabajo docente  con desapego e ironía. 
Por otro lado vemos a Beba, prima de Dora, una chica de diecisiete años que trata de vivir lo mejor posible de una relación con su novio político y de buenos recursos económicos, "de mantenida", como es acusada. 
Una tarde Pancho y Beba se hallan solos en la casa  que ella comparte con su prima Dora. Pancho le pregunta: 
—¿Y si te violo? 
A lo que sigue un diálogo entre los dos sobre el probable hecho, medio juego incrédulo por parte de ella y propuesta juguetona y burlona por parte de él.  Con el estilo objetivo del autor, como si registrara el hecho con una cámara, a continuación vemos la violación: él la viola, sí, no era un juego,  mientras ella llora, se resiste, declama patéticamente "No, no", y recibe varias bofetadas para quedar sometida. 
Acabado el hecho y después de unos minutos en silencio Beba se levanta y se dirige a la cocina. Pancho se queda jugando distraídamente con un mazo de cartas que encuentra sobre una mesa. Un rato después también va a la cocina donde ella está calentando agua. Y como Beba no le habla, Pancho insiste: 
—Bueno —dijo—. No seas tonta. ¿A qué hora vuelve Dora?
Beba sigue sin responderle y entonces él:
"Le dio un golpe con la mano abierta, en plena cara, y la muchacha voló contra la pared, chocó contra los azulejos, y cayó sentada. Quedó tocándose la mejilla golpeada con un aire de perplejidad",  cuenta Saer. 
Detrás de ellos el agua de la pava comienza a chillar y Beba se dirige a retirarla del fuego y preparar mate. Nomás se dirige a Pancho para preguntarle, "con con expresión riente y malévola", si lo quería dulce o amargo. Y luego ella le ceba mate, y los dos juegan al truco y después de un rato de envidos y retrucos él la invita a ir al cine. Ella acepta. 
Cruel descripción de la violación y de lo que sigue a ella, con muchos más detalles que los mencionados aquí. Aquellos tiempos en que la víctima aceptaba una violación como si se tratara de  interés legítimo de un hombre por una mujer, o en todo caso de un hecho menor, o natural, y no de la agresión brutal de que se trata... ¿Esos tiempos han terminado?