En la novela vemos a Pancho Expósito, un joven profesor de literatura que no encuentra sentido a su existencia, que es incapaz de amar y que vive con sus padres, con sus amigos y con su novia Dora, unos vínculos de desapego, formales y distantes. También lleva adelante su trabajo docente con desapego e ironía.
Por otro lado vemos a Beba, prima de Dora, una chica de diecisiete años que trata de vivir lo mejor posible de una relación con su novio político y de buenos recursos económicos, "de mantenida", como es acusada.
Una tarde Pancho y Beba se hallan solos en la casa que ella comparte con su prima Dora. Pancho le pregunta:
—¿Y si te violo?
—¿Y si te violo?
A lo que sigue un diálogo entre los dos sobre el probable hecho, medio juego incrédulo por parte de ella y propuesta juguetona y burlona por parte de él. Con el estilo objetivo del autor, como si registrara el hecho con una cámara, a continuación vemos la violación: él la viola, sí, no era un juego, mientras ella llora, se resiste, declama patéticamente "No, no", y recibe varias bofetadas para quedar sometida.
Acabado el hecho y después de unos minutos en silencio Beba se levanta y se dirige a la cocina. Pancho se queda jugando distraídamente con un mazo de cartas que encuentra sobre una mesa. Un rato después también va a la cocina donde ella está calentando agua. Y como Beba no le habla, Pancho insiste:
—Bueno —dijo—. No seas tonta. ¿A qué hora vuelve Dora?
Beba sigue sin responderle y entonces él:
"Le dio un golpe con la mano abierta, en plena cara, y la muchacha voló contra la pared, chocó contra los azulejos, y cayó sentada. Quedó tocándose la mejilla golpeada con un aire de perplejidad", cuenta Saer.
Detrás de ellos el agua de la pava comienza a chillar y Beba se dirige a retirarla del fuego y preparar mate. Nomás se dirige a Pancho para preguntarle, "con con expresión riente y malévola", si lo quería dulce o amargo. Y luego ella le ceba mate, y los dos juegan al truco y después de un rato de envidos y retrucos él la invita a ir al cine. Ella acepta.
Cruel descripción de la violación y de lo que sigue a ella, con muchos más detalles que los mencionados aquí. Aquellos tiempos en que la víctima aceptaba una violación como si se tratara de interés legítimo de un hombre por una mujer, o en todo caso de un hecho menor, o natural, y no de la agresión brutal de que se trata... ¿Esos tiempos han terminado?
3 comentarios:
Qué horror, no sé ahora de ninguna mujer que entienda una violación como otra cosa que una violación
Creo que sigue pasando lo de no hacer nada
Hola Isabel! Interesante relato. Mis saludos, Ana, compañera de cursada en Bibliotecología. Te escribiré a tu correo.
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