Ayer la Ecoasamblea de Parque Camet (en Mar del Plata) se reunió como todos los sábados en la placita comunitaria que creó y mantiene en el parque. Entonces hizo un descubrimiento triste: habían robado un banco, faltaba la caja-biblioteca que instaló la Biblioteca Ekimoff dejando pelado el poste, la compostera estaba reducida a unas pocas tablas porque también le habían sacado partes, y varios faltantes más o roturas en otros muebles de plaza. Hay que recordar que todo el mobiliario de la placita está hecho con donaciones de pallets, con postes de alumbrado en desuso o con tambores de cables y recubrimientos de cerámicas en las mesas, fabricado por los mismos vecinos de la asamblea.
La suposición general es que los robaron para utilizar la madera como leña. En el invierno destemplado de la costa, en las heladas casas sin reboque adonde entra el chiflete de agosto sin pedir permiso, en el frío de las cocinas con tan poco o tan malo que cocinar, en la falta de sostenes sociales y de vínculos comunitarios, robar o dañar lo que se habrá entendido como madera al alcance fácil sin ninguna consideración colectiva, lo explicaría.
Que lo explique no significa que se disculpe o se justifique. Por lo pronto, ayer mismo se comenzó a reparar o instalar algunos de los faltantes, tarea que se continuará el próximo sábado porque como dice la canción "si se derrumba yo lo reconstruyo".

