Más arriba todavía están las estrellas. Puedo determinar cuáles son en este
mismo momento, de día y lluvioso, con la aplicación Stellarium. La aplicación me ubicará en dónde estoy parada yo en el
planeta: aproximadamente 37º56’S-37º57’O. Y podré girar el firmamento en la pantallita, el
firmamento a mi alrededor conmigo como centro. Compararlo con el que veo
arriba, en el cielo negro del cosmos, aprender los nombres de las estrellas, visualizar
planetas y galaxias.
Las coordenadas de
mi ubicación son tan precisas como las que llevaron al misil que Estados Unidos
arrojó sobre una escuela en la ciudad de Minab, en Irán. Ciego y destructor
cayó el misil sobre las vidas de niñas y maestras, sin saber nada más que las
coordenadas a las que llegaría: 27°6′35.4″N 57°5′05.1″E
En mi casa segura, bajo la lluvia que musicaliza el techo de chapas, sé que arriba de la tormenta está el sol. Y sé también con la misma lucidez que mis coordenadas en Mar del Plata pueden establecerse con tanta exactitud como las de Minab. Todo alrededor del planeta aparecen en pantallas, en los mapas de Google y bajo los ojos de los que crean las coordenadas de los ataques.

No hay comentarios:
Publicar un comentario